Sobresalir de fuertes problemáticas no es una tarea fácil. Sin embargo, si cambiamos nuestro chip y vemos la vida desde otra perspectiva podemos mejorar. La resiliencia es un concepto bastante móvil y dinámico que nació aproximadamente en los años 70, sobre todo en la psicología norteamericana, pero poco a poco ha ido cambiando y modificando su concepto.
Para el psicólogo clínico Andrés Parra, especialista en psicoterapia, este concepto cuenta con tres lecturas. La primera muestra la capacidad de cada persona que, a pesar de las circunstancias críticas o difíciles que tenga que enfrentar, logra dar con recursos creativos para lidiar con las adversidades. La segunda es la capacidad de los seres humanos de afrontar o resolver situaciones de estrés en distintos ámbitos: familiar, social o individual. Para terminar, está la capacidad creativa de enfrentarse a exigencias culturales y particulares como enfermedades orgánicas o desastres naturales.
Parra menciona que al tener presentes estas tres aristas, las personas aplican herramientas innatas como la recursividad, la creatividad y la capacidad constructiva. “El lado humano es el afecto, las relaciones y todo eso amerita una construcción, un esfuerzo, crear, y creo que ahí está inherente la resiliencia”, explica.
“Cuando la vida se pone incluso más difícil, es cuando quizá por esa lucha intrínseca hay algo también que nos lleva a buscar una salida, a buscar alternativa, y yo le apuesto mucho sobre todo a la creatividad”
¿Cómo el ser humano encuentra la motivación para salir adelante ante situaciones difíciles?
Cuando las personas tienen un gran peso en la vida, su creatividad los mueve a encontrar soluciones inéditas, buscar alguna salida original, innovadora para esa situación. Lo malo del concepto de resiliencia es que a veces lleva una especie de conformismo, un concepto de “yo soy más fuerte y continuó”, cuando en realidad la parte más profunda llega al enfrentar retos e intentar modificarlos. “Cambiar las palabras que la persona usa, o entablar relaciones distintas activan nuevos recursos, nuevos lenguajes, nuevas palabras que permitan salir de esa situación”, dice Parra.
“Siempre después de un momento muy crítico, llega un momento en el que no queda más remedio que empezar a reconstruir, empezar algo nuevo”.
Cuando comienza un año, habitualmente se propone nuevas metas. Eso es un poco abstracto, pero permite que las personas se enfoquen en un límite, en cierta temporalidad para volver a empezar, volver a reconstruir. “Es difícil empezar completamente desde cero, es más realista proseguir desde lo que ya tenemos. Todos tenemos experiencias que no podemos borrar, pero si podemos enfocarnos en algo distinto, amar, ampliar, recuperar”, concluye Parra.
Consejos para salir adelante luego de situaciones adversas.
1.- Aceptar las circunstancias pasadas:
Un primer paso podría ser aceptar. No olvido, no finjo que las cosas no pasaron, sino que lo reconozco y me enfrento a esa realidad para continuar de una forma más sincera.
2.- Reconocer los cambios que puedo realizar:
Modificaciones sutiles, a veces cambios actitudinales, como hablamos y como actuamos. Revisar estos aspectos podría ayudar mucho.
3.- Rodearse de personas constructivas:
Somos seres relacionales y la intención de continuar, de hacer algo nuevo, de mejorar, a veces es mejor y más posible cuando se lo hace junto a otros. Podemos apoyarnos en familia, amigos y relaciones.
4.- Buscar asesoría en caso de que sea necesario:
A veces para lograr esos cambios definitivos es necesario enfrentar de una manera eficaz a varios de los aspectos de nuestra vida, de nuestra historia, y desde un camino de soledad puede resultar largo y tortuoso.
